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“Pancho-Charla” Grupo Metafísico
Estoy llegando. Cruzo calle San Luis y ya veo, más cerca de calle Rioja, un amontonamiento de gente. Sigo caminando, avanzo liviana por la peatonal San Martín mientras Miss Lupe me canta en los auriculares:
No todo es plata en la vida, no todo es dolor: intentarééé andar divertidAA.
Ya soy yo también parte de esa masa de gente aglomerada en la puerta, pero no reconozco ninguna campera, ninguna espalda, ninguna silueta. ¿Acaso no conozco a nadie? Apago mis auriculares, pero las voces que cuchichean también me resultan desconocidas. De golpe me siento ajena en mi propia ciudad. No es una extrañeza que me angustie, todo lo contrario. Me estimula la sensación de novedad, sentir que pasa algo nuevo a veinte cuadras de mi casa. ¿Hace cuánto que no me pasaba algo así?, pienso. Esto de ir a una muestra en una nueva locación y con nuevas caras… Zigzagueo entre la gente, aprovecho esta burbuja de anonimato que me fue concedida y curioseo a quienes vinieron. Veo muchas caras jóvenes, con mochilas al hombro y carpetas de cartón bajo el brazo. Creo reconocer, en un grupo de chicxs con outfits geniales, a una alumna, por lo que intuyo que son estudiantes que recién salieron de cursar. ¡Qué lindo! ¡Qué actualidad!
—¡Qué bueno que al final pudiste venir! —me sorprende por la espalda mi amiga Cande. Recién entonces empiezo a reconocer, entre la gente, a varias caras de mi generación, todas ahí, curiosas y bancando.
—Sí, obvio, tenía muchas ganas de ver la propuesta de lxs chicxs y conocerlxs —le digo, mientras saludo al resto del grupo que acaba de llegar—. ¿Vos sabés quiénes son?
—Pedido 122, un pancho especial con papas —nos interrumpe un chico con remera roja y delantal desde atrás del mostrador de acero reluciente—. ¿Aderezos vas a querer?
Sí. La muestra es en una panchería.
Hace algunas semanas, en algún momento de dumb scrolling, me apareció como sugerencia de seguimiento el perfil del Grupo Metafísico. O tal vez alguien compartió una foto y lxs etiquetó. Sí, creo que fue eso; ahora me acuerdo mejor. El Grupo Metafísico compartió un poema de Vir Negri deseándole un feliz cumpleaños, y ella lo subió a su historia. Me llamó la atención que sean un grupo y que hayan elegido llamarse así. Entré a su perfil y los empecé a seguir.
Con el puñado de posteos publicados hice una primera y rápida lectura: son un grupo de amigxs-artistas-estudiantes empezando un proyecto colectivo. Pintan y dibujan; huelo su paso por el taller de Claudia del Río en la facultad, pero no tengo certeza. Hay algo en su esencia que es sarcástico y juguetón, y me parece genial. Agradezco lo descontracturado de la propuesta.
“Creemos que el arte es demasiado importante para que solo se muestre en museos.
Nos vemos en la panchería.”

Con esa picardía disfrazada de distensión invitaron a su primera muestra y la llamaron pancho-charla. La invitación trae consigo cierta estela de provocación. Me recuerda a los manifiestos de grupos de artistas del siglo pasado, no por ser contestatarios, sino por un espíritu de agite. Hay, también, una convocatoria más bien dirigida a otrxs pares. Quieren juntar cuerpos y voces para hablar de arte.
La cita fue en Más que Panchos, su lugar de reunión de confianza. ¿Se habrán imaginado lxs dueñxs de la panchería que algún día ese “más que” incluiría una muestra de arte?






Fotos por Lara García y Paula Barton
Sobre las mesas rojas, en las cuales quedan rastros blancos de lo que intuyo que supieron logos de Coca-Cola o de Brahma, se acumulan bandejas con restos de panchos, cartones con papas fritas ya frías y vasos de plástico descartables. En los servilleteros, plateados y triangulares, están dobladitos los textos curatoriales escritos por Inés Lucero, una artista-estudiante, amiga del grupo. Una pintura descansa sobre la parte mullida de una silla de caño negra, apoyada sobre el respaldo. Hay otras pegadas en una columna; las demás sobre la estructura que sostiene el toldo — tan necesario para proteger del sol del mediodía en microcentro—, pegadas con sobrecitos de aderezos.
No recuerdo bien quién es quien me lxs presenta. Francina se acerca y le pregunto si es con ella con quien estuve intercambiando mensajes los días previos. Me dice que sí, que qué bueno que pude llegar, y Tinky viene detrás con una camisa blanca asomando por debajo de un chaleco color chocolate lleno de pines. Llegan también Ailu, con un estilo digno de una poeta disruptiva de los sesenta, y Juliana, la última incorporación del grupo. Les pido que me cuenten sobre el Grupo Metafísico, que lo conocí hace unos días y quiero saberlo todo. Me cuentan que, si bien quisieron mostrar sus producciones individuales, es la despedida de esta primera etapa. Que, mirando hacia adelante, tienen ganas de que las firmas se desdibujen y los trazos se empiecen a fundir.
Algunas semanas después de la muestra, veo que publican que ya hicieron su primera gran obra colectiva: un cartel de “dejar la puerta cerrada =)”. Se burlan con ironía de la búsqueda desesperada por la automitificación, mientras van escribiendo su propia historia.
Creo que lo que prevalece en esta primera experiencia no tiene tanto que ver con las pinturas y dibujos, sino con la acción. Un grupo de amigxs con ganas de hacer, gestionando una muestra en la vía pública, invitándonos a ser parte de su universo. Todavía están lejos de las rigideces que exige el la escena para “formalizarse”. En el mundo del arte, el antes y después de cristo podría medirse así: antes de la primera clínica de obra y después de la primera clínica de obra. El Grupo, por suerte, mantiene esa frescura que hay en las cosas recién nacidas. Esta pancho-charla se sintió como presenciar el punto de inicio de un fenómeno sabiendo que lo vas a escuchar nombrar muchas veces en el futuro. Sensación comparable con la de ir a un recital de una banda que todavía es under, pero te das cuenta, al verlos arriba del escenario, de que en unos meses van a estar sonando en todos lados. Y no hay nada más lindo que ser la persona que dice ¡yo los conozco de antes! Porque sí, puede ser de pesada, pero se dispara sola la adrenalina al recordar ese deleite de ver algo genial antes de que sea conocido. Por eso este grupo me atrajo tanto: me recordaron que se puede tomar el arte en serio sin ser tan serios.
Pienso ahora en un remix de Miss Lupe con el Grupo Metafísico.
No todo es aplicaraconvocatorias en la vida, no todo es hacerclínicasdeobra: intentaréémos andar divertidaaAAaS…
Si te gustó lo que leíste me encantaría que lo compartas con alguien a quien pienses que pueda interesarle, confío en la recomendación de boca en boca. Sigo pensando que el conocimiento es un ejercicio compartido, por lo que si te quedó alguna idea dando vueltas y te gustaría que la conversemos o simplemente hacérmela llegar, siempre podés encontrarme en viennaacosta.camila@gmail.com.
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