“VIDA. Volver a manifestar”

Del 20 al 22 de marzo de 2026 en Centro de Expresiones Contemporáneas y Sala Reflejos.

Autor: Camila Vienna Acosta – Original de el más acá

La autogestión es una bandera gigante que Sala Reflejos sigue haciendo flamear en el aire húmedo y pegajoso de nuestra ciudad. Hicieron del agite su paso de baile característico y lo despliegan en cada fiesta, en cada esquina y en cada día. En esta ocasión, sin embargo, las circunstancias requirieron guardar su picardía por un rato y hacer relucir su costado más sensato. A 50 años del último golpe de Estado —y bajo un gobierno que niega la memoria—, el Centro de Expresiones Contemporáneas invitó a Sala Reflejos a imaginar una muestra e izar su gran bandera.

Con la experiencia colectiva de “Merienda con Emilia Bertolé” aún rebotando en las paredes de Rodríguez 211, Giulia y Facu volvieron a convocar amigxs para llevar adelante el proyecto. A lo largo del verano, fueron muchas las conversaciones sobre la necesidad y las ganas de generar, desde la sala, instancias de encuentro; sobre todo para conversar sobre arte y sobre actualidad —como si pudieran diferenciarse tan fácilmente—. Es por eso que, cuando recibieron la invitación a hacer una muestra en el CEC con obras de un pintor histórico de Rosario, supieron desde el comienzo que no sería solamente una muestra.

El artista elegido fue Rodolfo Elizalde y su pintura VIDA (1983), donada por Edith Busleiman —su compañera de vida— en 2015 al Museo de la Memoria de Rosario.

Rodolfo Elizalde. (1983) VIDA [pintura]. Colección Museo de la Memoria de Rosario, Argentina.

“Durante la feroz dictadura cívico-militar iniciada en 1976, Rodolfo Elizalde pintó fundamentalmente caserones de nuestro barrio, el barrio Pichincha, en donde aparecían paredes, ventanas y puertas tapiadas. En ellos no había ningún vestigio de vida humana, vegetal ni animal. Recién en 1983, en el contexto de una naciente y débil democracia, Elizalde pintó este cuadro. Allí se ve, en un rinconcito de una pared de una casa que parece abandonada, la palabra VIDA. Así, en una obra cuya primera interpretación sugiere una búsqueda puramente estética, de las formas y los colores, vemos, en toda su intensidad, cómo se palpa el latir de una comunidad que, tras haber estado oprimida por las botas militares, vuelve a manifestar sus impulsos vitales.”1

Junto con VIDA, gracias a la predisposición y voluntad de la familia del pintor, se expusieron cinco pinturas más de la serie de Paisaje Urbano, todas pintadas durante el proceso militar. A partir de ese período de producción y vida de Elizalde se pensaron propuestas que inviten —a través del arte— a conversar sobre el golpe, sobre cuál es el espesor de ese medio siglo que nos distancia y sobre dónde es que nos encontramos hoy. En cada conversación que teníamos, las ideas brotaban una tras otra: pensábamos en acciones, charlas y proyecciones.

—Hay que grafitear VIDA en la fachada de Reflejos. Rescatar ese impulso vital y reproducirlo. —Le deslicé a Giulia una tarde en la que estábamos caminando por el Parque Hirigoyen imaginando lo que pasaría en unas semanas.

—Amiga, ya compré el aerosol —me respondió risueña, lanzándome una mirada de complicidad. Al día siguiente recibí en mi celular una foto del frente de Sala Reflejos con la palabra VIDA escrita en aerosol gris.

Fue con la certeza de que la única forma posible de mantener viva la memoria, la verdad y la justicia es colectivamente que se propuso la grilla de actividades.


Viernes 20
📍CEC
VIDA, volver a manifestar
Inauguración de la exposición de la serie urbana de Rodolfo Elizalde.

Sábado 21
📍CEC
Sobre vida y obra de R. Elizalde
Conversación sobre la obra del R. Elizalde entre Santiago Beretta, nieto del pintor, y Camila Vienna Acosta (quién les escribe).

Olla popular de Guiso
Cocina por Kultura de Kinder.

Domingo 22
📍Sala Reflejos
Proyecciones y charla a cargo de Ornella Abadia (realizadora audiovisual) con Carlos Ghioldi (integrante de Cucuaño) y Mónica Fessel (artista visual y docente)
Mónica Fessel (2009). Memorias Enredadas 
Mario Piazza (2017). Acha Acha Cucaracha: Cucaño ataca otra vez [película documental]
Acha Acha Cucaracha: Cucaño ataca otra vez (2017) de Mario Piazza


El viernes, concluida la inauguración de la muestra, subimos por Sargento Cabral. Atravesamos el Paseo de las Utopías para saludar a la escultura de Diana la Cazadora antes de seguir camino. Como ofrenda, le dejamos un papelito que oficiaba de invitación a la olla popular para el día siguiente. Y, al igual que tantas otras noches, le pedimos protección y aventuras. Emprendimos nuestro recorrido, pasando por varios bares, recitales y minis, con los bolsillos llenos de esos papelitos. Con un poco de vergüenza que se fue desdibujando con el correr de las horas, panfletéamos las invitaciones a la olla popular.

Al día siguiente nos encontramos en el CEC. Desde temprano, personas que aprovechaban el sábado fresco y soleado para dar un paseo por la costanera se fueron acercando para ver la exhibición. También pasaron familias con niñxs, a quienes invitábamos a pintar una bandera que usaríamos en la marcha del 24. La tarde fue avanzando mientras las personas circulaban, se detenían frente a las pinturas y conversaban, y alrededor de las 18 h empezó la charla anunciada.

Con Santiago hicimos un recorrido por la vida de su abuelo, salpicando el relato con sus memorias y recuerdos más sensibles. Hablamos durante casi una hora, en la que pudimos desmenuzar algunas ideas y dejar otras reverberando en el aire2. Principalmente pensamos en el compromiso de Rodolfo con el arte y con la vida, en cómo fue cambiando de medios en las distintas etapas para sostener su propósito consigo mismo y, a su vez, con la comunidad.

Una vez concluida la charla, mientras el cielo degradaba en tonos pastel, el grito de “¡comida gratis!” —entonado desde la explanada del CEC— se elevó por encima del parque, dando inicio a la olla popular. Pasados algunos minutos, ya podían verse muchas personas pasar con su platito descartable, saboreando un humeante y especiado guiso de lentejas.

El domingo la cita fue en Sala Reflejos. Primero fue el turno de Memorias Enredadas (2009), de Mónica Fessel. Un corto que empieza con un gesto: la artista enciende la cámara y se la cuelga del cuello. A partir de ahí, esa cámara encendida la acompaña durante toda una jornada en la que se dirige al Museo de la Memoria para participar de una actividad que incluía una visita grupal al pozo3. La particularidad de ese punto de vista presenta un registro íntimo pero también difuso. Sin embargo, particularmente en las tomas del pozo, hay algo que llega. Algo del aturdimiento, del temblor, del escalofrío en la nuca. Luego fue el turno de Acha Acha Cucaracha: Cucaño ataca otra vez (2017), de Mario Piazza, una película documental sobre una “agrupación de arte experimental compuesta por jóvenes muy jóvenes.”4 Cucaño, con la pulsión latente de la rebeldía juvenil, se atrevió a irrumpir en la “normalidad” de una ciudad bajo un régimen militar con intervenciones públicas, volantes y obras de teatro alternativas. Mario Piazza monta un registro de época intervenido con testimonios de los protagonistas treinta años después, haciendo un repaso por la trayectoria del grupo.

Después de un corte para lxs fumadorxs y para estirar las piernas, volvimos a reunirnos en la sala. Armamos una ronda, pusimos un velador en el rincón y repartimos pizzas y cervezas frías. Así, como si estuviésemos en una reunión de amigxs, Orne tomó las riendas de la charla. Empezó preguntándole a Carlos sobre algunos momentos de la película. Él, a medida que respondía, se iba acordando de más cosas, como si el hilo de la conversación lo fuera acompañando en una expedición por los recovecos de su mente. Recuerdos que parecían olvidados, de repente, eran entregados a nosotrxs como destellos brillantes de su memoria sensible. Mónica contó cómo fue que realizó su cortometraje y después la conversación empezó a expandirse. Es difícil dejar registro de una conversación que duró más de dos horas, pero me parece valioso dejar asentados algunos temas sobre los que discutimos: producción artística, ritmos de producción, el peligro de que sea el mercado quien legitime, la desconexión como gran crisis de época. Entre todo lo conversado, hubo una reflexión que compartió Mónica, que particularmente me resonó:

—El sistema te hace creer que siempre te falta o que ya se te pasó el tiempo. El desafío es, entonces, hacernos un lugar en el punto medio y desde ahí producir.

Mientras conversábamos, busqué a mis amigas con la mirada y tuve la certeza de que estábamos siendo encandiladas por la misma luz que emitía ese instante brillante. La sensación de presente nos envolvió y se transformó en algo palpable. El acá y ahora se materializó en ese preciso momento entre nuestros cuerpos, dentro de esas cuatro paredes, en esa sala con latas de cerveza calientes que dibujaban aureolas sobre el piso de madera. Ahí, sentimos la vida latiendo, como si por fin alcanzáramos algo que hacía tiempo estábamos persiguiendo.

VIDA. Volver a manifestar” fue imaginada por Giulia Antonelli, Facundo Martín Alejandro Dondo, Maia Bros, Ornella Abadía, Kultura de Kinder y Camila Vienna Acosta.

1 Comentario de Edith Busleiman sobre la pintura VIDA, en el libro “Rodolfo Elizalde”, escrito por Santiago Beretta, editado por Iván Rosado en 2017.

2 La charla puede escucharse en la página de Sonidos de Rosario. [click aquí]

3 En el edificio de la Jefatura de Policía de la Unidad Regional II de Rosario pertenecientes a la zona 2 subzona 21 dentro del área 211, funcionó el Servicio de Informaciones (SI) durante la última dictadura cívica militar el Centro Clandestino de Detención más grande de la provincia, que operó desde 1976 a 1979. Se calcula que por allí fueron trasladados ilegalmente entre 1.800 y 2.000 personas, algunas embarazadas, la mayor cantidad de personas detenidas ilegalmente en la región durante el terrorismo de Estado. Personas perseguidas por su militancia política y social. El lugar también fue conocido como “El Pozo”. Testimonios de sobrevivientes dan cuenta de la sala de tortura, del sótano o subsuelo, la favela o entrepiso, distintas inspecciones oculares permitieron reconocer las escaleras; que había un pasillo y que al final había habitaciones. (Información extraída de www.comisionporlamemoria.org)

4 Fragmento tomado del tráiler de Acha Acha Cucaracha: Cucaño ataca otra vez.

Sobre mí

Camila Vienna Acosta (1995). Es Licenciada en Bellas Artes con especialidad en Teoría Crítica por la Universidad Nacional de Rosario. Ha realizado curadurias de forma independiente y llevó adelante distintos proyectos de divulgación en plataformas digitales como Millennials Analizan (2020) y Atelier Compartido (2022). Incentivada por la voluntad de historizar el presente busca formas y medios para registrar las escenas artísticas de Rosario.

Gimena Ayelen
Gimena Ayelen

Soy Gimena, estudiante de Museología, emprendedora y especialista en marketing digital. Trabajo en comunicación, tecnología y cultura, y me interesa pensar los libros, los museos y los proyectos culturales como espacios vivos de diálogo.
Este blog nace para leer, analizar y conversar sin solemnidad, cruzando literatura, memoria, feminismos y actualidad. Porque leer también es una forma de intervenir en el mundo.

Artículos:: 34

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *