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Poesía o no poesía
Hace poco vi la película “Un poeta” (2025) dirigida por Simón Mesa Soto y me quedé pensando. Me gustan las pelis que de alguna manera se quedan un par de días con vos, no te tiene que encantar, cortemos con la idea de que todo nos tiene que encantar o cambiar la vida pero sí darnos algo en que pensar, abrirnos a otro mundo o simplemente dejarnos con algunas buenas imágenes.
La historia sigue a un poeta fracasado, una persona que no consigue el reconocimiento que quisiera por sus poemas, no tiene trabajo y no puede con lo que la mayoría pareciera que sí logra, o al menos que encuentra la vuelta. Al principio me indignó: hay algo que me pasa con los problemas de los hombres que me cuesta acompañar su sentimiento porque veo que detrás de ese sufrimiento hay mujeres que sostienen lo que esta persona no puede sostener (una madre que le hace comida y le da dónde vivir, una exesposa que mantiene una hija, una hermana que le ayuda a conseguir un trabajo). Entonces me cuesta sentir empatía por ese tipo de personajes que pueden sufrir porque total hay un otro (en general una mujer) que agarra lo que él deja caer. Sin embargo, Oscar, el poeta, de alguna manera se hace querer porque desde su optica nos invita a ver la realidad con otros lentes.
La película va más allá de alguien vencido por el sistema —frase cursi si la hay—, encontramos también una muy buena crítica de todo lo que le pasa alrededor. Desde el famoso y reconocido festival de poesía, donde vemos que por dinero cualquiera hace cualquier cosa, hasta el diálogo increíble que tiene con la chica que él considera talentosísima y que se debate entre ser poeta y ser manicura.
—¿La poesía me da dinero?
Oscar ni yo podemos contestar esto, pero ahí sí puedo sentir la angustia de Oscar al no poder hacerlo. El poeta se gasta lo que no tiene en alcohol, ve cosas que le duelen y trata en el medio de reconectar con lo que nos hace humanos más allá de trabajar y tratar de salir de la pobreza. El final tiene una cierta ternura, hay una puerta entreabierta que no nos lleva a ningún lado pero nos da una luz, un espacio para entender que no, la poesía no te va a dar dinero, pero tal vez te ayuda con todo lo demás.
¡Hola! Soy Marina Condó. Escribo, leo y acá hablamos de escribir, crear y todo lo que pasa (y no) en el medio. Si te gustó esto, podés seguirme en IG: @marina_escribe o Substack.
¡Nos leemos!

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Estoy de acuerdo con que una película no nos tiene que encantar ni cambiar la vida, pero sí darnos algo en qué pensar — a mí me pasa que cuando quiero ver algo y me preguntan “¿de qué trata?” digo que no sé, y la respuesta es “¿entonces cómo sabés si te va a gustar?” Y yo pienso: yendo a verla.
No vi “Un poeta” todavía pero entiendo lo que decís sobre Oscar. Como mujer a veces me cuesta empatizar con el sufrimiento de los hombres porque siento que la tienen más fácil — y en este caso más todavía, porque él puede permitirse sufrir por un sueño sin preguntarse qué va a comer mañana, porque hay mujeres que resuelven eso por él. Lo veo como un privilegio, aunque no creo que él lo vea así.
Pero creo que lo podría acompañar desde su lugar de poeta. Porque querer hacer algo aunque no te lleve a nada me parece profundamente humano — hoy todo tiene que ser productivo, pero a veces hacer por el simple gusto ya es suficiente. Yo leo poco de poesía y me cuesta entenderla, pero la admiro. Pueden hablar de la pérdida, de la muerte, de una sensación, de formas que a veces no llegamos a comprender del todo. Y creo que mucha gente la desprecia justo por eso — en un mundo que valora solo lo que se entiende rápido, lo que no se entiende es juzgado o dejado de lado.