¡Suscríbete al club de lectura! Clic aquí

Olor a esperanza
Hoy vi un ad que decía: “¿Dónde estaba yo?” en el momento del gol de Maradona contra los ingleses en el Mundial de 1986. La gente va recordando momentos hasta que termina con un: “caído entre dos ingleses, levantando un pueblo”, con la voz de Maradona.
Esta columna iba a ser sobre el paso del tiempo, sobre envejecer y vivir para siempre, y estoy hablando de Maradona, de fútbol y de un gol que seguirá vivo hasta que lo recuerde la última persona que lo vio. Y, como me gustan las distopías imagino que en el olvido del gol, de la gloria, de la hazaña, comenzará un nuevo mundo.
¿Qué pasa acá cuando hay Mundial? Es muy difícil de explicar… Parecería que nos dan una inyección de esperanza en dosis muy altas, estamos todos flotando, drogados en el éter. Y así andamos, haciendo lo mismo de siempre, pero sonriendo y llenos de posibilidades. Te cruzás con alguien en la esquina y te saluda, el del peaje te grita “¡Aguante Argentina!” y pasan autos con banderas a toda velocidad. Es lo mismo: la plata que no alcanza, el frío, la basura, el tráfico… Todo eso es igual, pero uno anda distinto: te sacaron el dolor de la columna y te inyectaron aire fresco.
Últimamente vengo analizando mis sueños con el chat. No me culpen, pero me sirve para llevarme alguna interpretación que no sea tan literal. Esto es lo que soñé: estoy en un viaje largo con otras personas. Hay sol, es un día lindo y hace tiempo que ya salí de casa. Vamos embarcados hacia ese destino. El tema es que, de golpe, me acuerdo de que hay que volver porque me olvidé la camiseta de Argentina y la computadora del trabajo. Me paro y empiezo a los gritos: “¡Hay que volver, hay que volver!”. En ese momento me despierto.
El chat amablemente me contesta algo como que estoy fuera de balance. ¿Qué parte de tu vida la estás pasando en obligaciones y cuánto espacio le estás dejando a eso que te gusta, a eso que te hace vos?
Este mes volví a trabajar en relación de dependencia. Hacía más de diez años que no trabajaba de esa forma: con jefes, estructuras, idas a la oficina, café aguado. Antes de este trabajo no estaba haciendo mucho e igual no me hacía el tiempo para crear; sin embargo, la idea de poder crear en cualquier momento me alcanzaba y me hacía feliz. Ahora ya no hay tanto tiempo, ¿entonces?
Entonces suben los miedos. Los miedos a no llegar con todo, a perder mis sueños, a ser un fracaso, a engordar (siempre está ese miedo), a envejecer pobre, vieja, sin éxito ni talento. Todo junto. No importa la cantidad de años: el miedo, como perro fiel te sigue a donde vayas.
Entonces vuelvo a esta columna que estoy intentando escribir. Una columna sobre envejecer, sobre el fútbol, la pasión, sobre trabajar, sobre sueños y, más que nada, sobre el miedo. Y entiendo que hay un hilo conductor que tiene que ver con la pelota y con hacernos sentir que somos parte de algo más grande. El fútbol es un gran canalizador de esperanza, una alegría que es viento en la cara. Nada en tu vida cambia, pero igual te sentís diferente, dueño de vos, con fe, con fuerza.
Tal vez la contracara de los miedos sea justamente eso, la esperanza: ponerle el cuerpo, entrar a la cancha con una camiseta hermosa y salir a ver qué pasa.
Hoy hay partido. Hoy trabajo desde casa y cuento las horas. Veo los diferentes colores del cielo pegarle a la ventana. Hoy voy a hacer mate y sentarme a ver a los muchachos. Hoy hay olor a esperanza recién salida del horno y, por un ratito, somos chicos, nos olvidamos de la muerte, no tenemos miedo porque todavía no lo conocemos mucho y nos ponemos a jugar como si no hubiera un mañana.

¡Hola! Soy Marina Condó. Escribo, leo y acá hablamos de escribir, crear y todo lo que pasa (y no) en el medio. Si te gustó esto, podés seguirme en IG: @marina_escribe o Substack.
¡Nos leemos!
Mas de este autor
Olor a esperanza
Hoy vi un ad que decía: “¿Dónde estaba yo?” en el momento del gol de…
Poesía o no poesía
Hace poco vi la película “Un poeta” (2025) dirigida por Simón Mesa Soto y me…
Crear y creer
Ayer me senté a tomar una copa de vino y brindar por mi quinto libro….
Deseo y Vacío
Hola. Soy Marina Condó, escribo y leo, y acá hablamos de escribir, crear y todo…



