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Reseña: Trono de Cristal – Sarah J. Maas
Género principal: Fantasía épica / fantasía juvenil.
Este año leí doce libros. Uno por mes. Todos de ficción. Fue una decisión consciente y no me arrepiento de nada. En un mundo donde las pantallas nos absorben y nos queman la cabeza, leer se volvió una forma de escape, una manera de habitar otros mundos sin pedir explicaciones. Entre fantasía, personajes exagerados y realidades imposibles, apareció Trono de Cristal de Sarah J. Maas, y con ese libro también apareció la necesidad de escribir: de dejar registro de lo que leo, de lo que pienso y de todo lo que se cruza en el medio.

Esta historia nos invita a meternos en el mundo de Celaena Sardothien, una asesina a sueldo. Excelente introducción de personaje: un personaje femenino fuerte y decidido y, además, asesina. Estuvo un año en una mina de sal, prisionera luego de una traición, cuando repentinamente el príncipe heredero de Adarlan, Dorian, le ofreció un trato a cambio de su libertad. A través de una competición, tiene que sobrevivir y vencer a 23 competidores para convertirse en la campeona del rey y, luego de cuatro años de servicio, obtendría su libertad.
Lo que no nos esperábamos, tanto lectores como asesina, es un triángulo amoroso en desarrollo entre el príncipe, la asesina y el capitán de la guardia real, Chaol. Además, aparece un monstruo misterioso que comienza a matar a los participantes y nadie sabe cuándo atacará, ni a quién, ni cómo lo hace. Además, se desarrolla una amistad poco probable con una princesa sin corona, entre otras maravillas que no quiero spoilear.
Ese es el argumento, que si lo googleamos más o menos podemos obtener el hilo de la historia. Pero ¿para qué sirve este pequeño resumen? Para mi opinión personal, obvio.
En conclusión, me gustó, me atrapó desde un principio. Está escrita, como toda literatura juvenil, para leerse rápido. Pero está bien escrita: te mete de lleno en el mundo fantástico desde el momento uno, sin explicación de nada. Solo un mundo que existe y que tenés que descubrir al pasar las hojas. Desarrolla los personajes de a poco, a cuentagotas; vas descubriendo capa a capa cada parte de la personalidad tanto de Celaena como de Chaol (a mi entender, el mejor personaje y con quién debería quedarse). Además, vamos descubriendo poco a poco las habilidades de Celaena y su historia, lo que me parece excelente porque no te tira toda la carne al asador desde el principio, sino que uno lo va descubriendo de a poco. Como la vida misma. El príncipe Dorian es, a mi entender, el personaje mejor desarrollado, ya que tiene múltiples facetas que, creo yo, ni él conocía, y termina convirtiéndose en uno de mis personajes favoritos.
¿Es predecible? Un poco, sí, sobre todo si ya leíste bastante fantasía. Pero aun así te quedás. Llegás al final. Y el final es justo. Es lo que Celaena merecía.
Leer fantasía no es huir de la realidad, es tomarse un respiro para volver después con la cabeza un poco más ordenada. En medio del cansancio, las pantallas y la exigencia constante de ser productivos, estas historias funcionan como un paréntesis necesario.
No es un libro que vaya a cambiarle la vida a nadie, y tampoco lo pretende. Trono de Cristal funciona porque no pide más de lo que da: una historia bien contada, personajes que se dejan querer y un mundo al que dan ganas de volver. A veces, leer también es eso. Y alcanza. Y eso fue eso para mí: una lectura que acompañó un momento, sin prometer nada más que el simple placer de leer.
En fin, me gustó. Le doy un 3 de 5 estrellas. ⭐⭐⭐



