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Amores Perros (Análisis narrativo)
Este artículo fue publicado originalmente en el blog “Aunque sea un Homo Sapiens” en Medium y se replica aquí con autorización de su autor
En el taller de Análisis de Narrativa Cinematográfica trabajamos con mis alumnos Amores Perros (2000) de Alejandro González Iñarritu. A continuación, expongo los temas principales de nuestro análisis.
Franco dicta un taller todos los sábados 10:30 de Análisis de narrativa cinematográfica, y de estos encuentros surgen estos artículos. Mas info aquí

Opening
Como siempre decimos, el opening funciona como una declaración de principios formales, es decir, en estos primeros minutos se nos pondrá al tanto de la estética y el ritmo del film, y en algunos casos, incluso, del tipo de argumento o tema que se desarrollará a lo largo de la película. En este caso, los planos del opening nos anuncian una historia de ciudad (Méxido D.F.), una historia donde abundará la sangre, donde los recursos cinematográficos (la cámara en mano, el barrido -movimiento de cámara-, el corte brusco -edición-, los colores fríos y crudos -paleta de colores- y planos detalle de rasgo impresionista) ofrecen una narración violenta de eventos violentos. También es parte fundamental de esta construcción narrativa la banda sonora: los sonidos ambiente de una persecución en la ciudad y el diálogo en un registro lingüístico que busca ser representante del español mexicano y de un grupo sociocultural en el que sobresalen las palabras “pinche”, “cabrón”, “way”, “pendejo”, “madres”, “chingo”, etcétera.
La ciudad llega primero como sonido, como vehículos en movimiento, luego como imagen, el asfalto pasando a velocidad. De eso se tratará la película, de un cuento de ciudad, contado con velocidad, con crudeza, sin filtros, sin endulzar, a pesar de que el amor sea uno de los temas constituyentes de la obra. El título, dijimos, presenta una doble valencia para la palabra “perros”, dados que en México “perros” puede ser entendido como un adjetivo que nosotros traduciríamos como “de mierda”: “Amores perros”, refiere de igual manera al amor por los perros, y a amores de mierda.
Octavio y Susana
Luego se presenta la primera historia cuyo título es “Octavio y Susana”. El espectador pronto entiende que está asistiendo a un flashback en relación con la escena de la persecución y el choque del opening. En este flashback se narra la historia de un triángulo amoroso entre Octavio, Susana y el hermano de Susana.
Dijimos que en la narrativa cinematográfica el melodrama es un elemento constitutivo fundamental, presente en casi todos los films independientemente de su carácter (comedia, drama, terror, etcétera). El melodrama está constituido por un triángulo amoroso, la disputa de una mujer por dos hombres o la disputa de un hombre por dos mujeres. Generalmente, en el cine clásico, esta disputa se dirime hacia el triunfo del más virtuoso en términos cristianos, y la mujer que promueve el vicio (lujuria o ambición) y la no-familia es la culpable del sufrimiento de los otros y castigada en la narrativa por su comportamiento moralmente reprobable (a los ojos, insisto, de una moral cristiana). Con todo, en esta primera historia el melodrama es constituido por a) Octavio, un muchacho que hace dinero con peleas clandestinas de perros, b) Ramiro, el hermano de Octavio, un muchacho que obtiene dinero mediante el robo a tiendas, y c) Susana, la mujer de Ramiro es presentada como una chica humilde, católica, madre del hijo de Ramiro.
En este mundo de la pobreza de ciudad todo parece conseguirse mediante la violencia, o mejor dicho, para los ojos de los protagonistas la violencia es el único medio para cualquier cosa que se propongan. Esta cosmovisión del mundo lleva a Octavio a tocar a Susana sin su consentimiento, ella le contesta “así no”, y él se va preguntándose “¿entonces cómo?”. Pues, no hay en el mundo de Octavio, según sus ojos, una vía no violenta para obtener lo que se desea. Por otro lado, resaltamos las secuencias construidas mediante montaje alternado paralelo con música no-diegética de fondo (como las secuencias con las músicas “sí, señor” y “siento la fragilidad”) donde se nos cuenta el devenir del tiempo en la vida de los dos hombres que se disputan el amor de Susana. Y algunos planos específicos, como el de la escena de sexo entre Susana y Octavio donde en primer plano quedan las fotos de Susana en su rol de esposa y madre, juzgándola ante los ojos del espectador como la culpable de adulterio.
Y si ella es culpable de adulterio y Ramiro lo es de ladrón, Octavio lo es de codicioso, pues cuando ya tenía el dinero para irse con ella, escaparse de los suburbios de la ciudad a un futuro idílico, él se juega una última apuesta en las peleas de perros. El castigo que recibe por ello es ejemplar: pierde a Susana, al perro y a su mejor amigo. A su vez, el ladrón, Ramiro, encontrará la muerte en el medio de un robo. Susana, como en la antigua Grecia, es condenada a la pena máxima, la soledad y el exilio. Veremos más adelante que estos finales moralizantes serán una constante en toda la película.
En paralelo se nos presentan otros personajes que aún no entendemos qué rol juegan: una presentadora de televisión y un pordiosero.
Daniel y Valeria
Otra historia de amor, ahora en otro estrato social, lo sabemos por la secuencia de la llegada de los niños de Daniel a su casa con el uniforme de colegio privado, los vehículos, las profesiones de los personajes y el registro lingüístico que utilizan menos estereotipado.
En este melodrama la culpable del adulterio, de la destrucción de una familia es la figura clásica de la femme fatal, el físico atractivo e irresistible para el pobre hombre que cae en la tentación. Valeria, modelo, peca de amar su cuerpo y es castigada por ello, si seguimos con la lectura moralizante de la obra. Por otro lado, si los personajes de la clase pobre mexicana trataban de alcanzar sus objetos de deseo mediante la violencia, los personajes de la clase media son víctimas de la violencia generada por la clase pobre. Valeria no busca ni coquetea con la violencia, sino que la violencia que viene de un estrato social inferior (en esta cosmovisión del mundo, se entiende) se interpone en su camino. Con otras palabras, y tal vez siendo un poco extremo en la afirmación, en “Amores perros” el pobre es el culpable de la desgracia de la clase media.
En este capítulo la violencia se desplaza del plano físico al verbal. Para Daniel la vida en una estructura no familiar se convierte en un calvario. Para Valeria el castigo por femme fatal es la amputación de uno de sus miembros. Consumado el castigado para ambos, Daniel levanta el tubo del teléfono, ¿acaso para tratar de reconstruir su familia? Mientras la desaparición del perro Richie en el piso flotante del departamento es propio de un relato de suspense, que a la larga no aporta mayor relevancia, más que colocar a la figura del perro irracional nuevamente como víctima mortal de las acciones e inacciones del ser humano.
Chivu y Maru
La última de las tres historias es la del pordiosero, que ahora entendemos es un sicario. Este hombre carga con sus pecados a cuesta, desde el punto de vista cristiano/cine clásico uno más grave que el asesinato: el abandono familiar. Pues, en el cine clásico, en la estructura cinematográfica norteamericana -Montaje Americano- que vimos en las primeras clases, se pueden asesinar indios en un Western, nazis en una película bélica, árabes en una de terroristas o pandilleros en New York, pero no destruyas una familia, no abandones un hijo. La institución familia, como hemos hablado en otras ocasiones, es junto con la institución nación la más defendida en la estructura narrativa cinematográfica hegemónica, la norteamericana. Y aunque este es un film mexicano, no deja de reproducir esta estructura y defender estos principios.
La tercera historia, no obstante, propone un giro que las anteriores dos historias no presentaron. En aquellas los pecadores pagan por sus pecados y quedan sumidos en el infierno, en términos dantescos. En esta el protagonista asciende al purgatorio. Primero, mostrando piedad, salvando al perro que asesinó a los suyos, luego abandonando la vida de revolucionario de izquierda (tal era su pasado, afeitándose la barba), dejando el arma que porta y despojándose así de la violencia como medio para apelar a la palabra, ofreciéndole a Caín y a Abel (como él mismo se refiere a los empresarios hermanos que tiene en su departamento) el libre albedrío para solucionar sus diferencias, y, por último, confesándose, pidiéndole disculpas a su hija por el abandono, mostrando genuino arrepentimiento ante los ojos del espectador (Dios) que juzga sus actos.
Al respecto, señalamos: a) un plano del pordiosero mirando el cielo entre los árboles, con una cámara cenital, sellando el encuentro del personaje con Dios, b) que no importa quién gana en la búsqueda del arma, si Caín o Abel, y por eso no lo vemos, porque lo que importa es que el pordiosero no los mata y les da la posibilidad a ellos, c) que no importa si la hija lo escucha o no, porque no importa si el pordiosero es perdonado, importa que se confesó y se arrepintió, y que será perdonado ante los ojos de Dios.
Con todo, el Chivu, el pordiosero, es el único personaje que no termina mal en esta historia, de hecho, señalamos es el único que escapa de la ciudad: la ciudad es el infierno, y él, dijimos, asciende al purgatorio y paraíso, por eso lo vemos andar con el perro en el plano final por un desierto negro, el único espacio no-ciudad de toda la película, y lo vemos con una cámara fija, pues la calma llegó, por fin, es la calma del arrepentimiento, de las paces con Dios. Chivu se ganó el derecho a abandonar el infierno y a transitar este espacio mediante la redención.
El tema de la película
Si bien hemos hablado de la violencia y del amor como elementos trasversales de las tres historias, coincidimos en que el tema de la película es el libre albedrío, aquello que poseen los seres humanos (y los constituye en humanos) y de lo cual carecen los animales (las bestias). Chivu parece ser el único que se da cuenta de esta diferencia, el único que por un instante frena (no mata al perro que asesinó a los suyos), para pararse en otro lugar de la narrativa, para ver los acontecimientos con otros ojos, para reconocerse como humano capaz de decidir, a diferencia de la bestia. Por ello él otorga el libre albedrío a Caín y Abel, por ello él tiene acceso al purgatorio y posteriormente al paraíso, porque entendió que la posibilidad de elegir es el elemento constituyente de la humanidad.
Palabras finales
A lo largo de nuestro análisis resaltamos también: a) cómo los integrantes del relato coral están presentes en las historias de otros (en el cartel de Valeria que bajan del edificio en una escena de la historia de Chivu y Maru, por ejemplo), b) que el tiempo del relato y el tiempo de la diégesis no coinciden sino hasta el final y su tratamiento es el siguiente: 1- la historia de Octavio y Susana es un flashback del opening, 2- la historia de Daniel y Valeria es parcialmente un flashback del opening, luego continúa la historia desde el accidente, 3- la historia de Chivu y Maru es parcialmente un flashback del opening, luego continúa la historia desde el accidente hasta el final; c) las tres historias representan de alguna manera tres diferentes momentos del amor en la vida: 1) amor adolescente, 2) amor adulto, 3) amor padre adulto-hija.
Con todo, el relato coral muy bien narrado presenta con formas novedosas para el cine mexicano, que van desde el ritmo, a la música, al lenguaje, el mismo cuento de siempre. Los pecadores pagan por sus pecados: el adulterio, la destrucción familiar, la codicia, el robo, el narcisismo, el fratricidio. El arrepentido consigue la expiación. Paralelamente, México sigue siendo el pueblo latinoamericano que la visión imperialista norteamericana siempre impuso y defendió en su narrativa: un pueblo viciado, bruto, violento, sanguinario, machista, caótico, desigual, timbero. En línea con esta narrativa hegemónica, en “Amores perros”, además, los pobres son los culpables de la violencia y la desgracia de la clase media, los revolucionarios de izquierda son asesinos hasta que se convierten en hombres de “bien” y las mujeres son las culpables de arrastrar al hombre al vicio y el pecado.
“Amores Perros” es una obra que en apariencia y forma se presenta novedosa y virtuosa, pero que en contenido narra la misma historia moralizante de siempre.
Este análisis pertenece al Taller de Análisis de Narrativa Cinematográfica, sábados 10:30 Hs. Abierta la inscripción.
francoacarbonecosta@gmail.com
Franco Carbone Costa | Enero 2026

Fuente: Blog Aunque sea un Homo Sapiens – Medium
Autor/a: Franco Agustín Carbone Costa
Enlace original: https://medium.com/aunque-sea-un-homo-sapiens/amores-perros-an%C3%A1lisis-narrativo-c9a30dcc1bc3
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