TODAS LAS QUE FUIMOS. Enheduanna y el origen de la escritura

Rosario, 20 de diciembre 2025.-

Me pareció interesante comenzar trayendo a la memoria a Enheduanna: la primera escritora mujer que, hace más de 4000 años, firmó sus obras, cuando ni siquiera las mujeres podían aprender a escribir.

Los historiadores coinciden en que la historia se inicia con la aparición de la escritura. Los primeros textos fueron elaborados por escribas, sacerdotes o eruditos de manera anónima hasta el siglo XXIII a. C., cuando Enheduanna da a luz a sus primeros escritos en primera persona y firmados por ella misma.

Hija del rey acadio Sargón I, fue nombrada sacerdotisa en el templo de Ur, región de la Mesopotamia, actual Irak. Allí le rendía culto a Ishtar o Inanna, diosa de la fertilidad, el amor y del cielo, mutada luego en diosa guerrera, y a Nanna o Sin, dios de la Luna. Más de cuarenta himnos fueron escritos y dedicados a estos dioses en escritura cuneiforme sobre tablas de arcilla y en lengua sumeria (no griega).

Enheduanna fue poeta, sacerdotisa de la Luna, astrónoma y figura política del primer imperio del mundo conocido. Utilizó la escritura para dejar constancia de su tiempo y causar incomodidad: un verdadero grito de libertad. Fue ignorada por la historia oficial durante siglos por no encajar con el relato dominante.

“Disco de Enheduanna”Museo de la Universidad de Pensilvania, Filadelfia.

En el disco de alabastro se observa un ritual religioso donde ella, en el centro de la escena, supervisa a los sacerdotes que vierten una libación sobre un altar frente a un zigurat. Su figura, la más alta, aparece vestida con una prenda con volantes y un tocado de diademas, símbolos de su alto rango como suma sacerdotisa, dando cuenta de su poder y su conexión con lo divino.

Gran erudita de su tiempo conocía rudimentos de astronomía y de leyes y participó en la creación de los primeros calendarios. En su honor, un cráter del planeta Mercurio lleva su nombre. Eduardo Galeano, en su libro Los hijos de los días, exalta su figura para visibilizar a las mujeres en la literatura y celebrar la escritura como acto de creación y resistencia, asociándola al 21 de diciembre, solsticio de invierno, como homenaje a la diosa del cielo y la fertilidad: Ishtar o Inanna.

“Y escribiendo cantó a la diosa Inanna, la Luna, su protectora, y celebró la dicha de escribir, que es una fiesta, como alumbrar, dar nacimiento, concebir el mundo”. – Eduardo Galeano

Nanna o Sin: Dios de la Luna

Como dice Galeano: celebremos la alegría de escribir, que es como concebir.

Antonieta Estela Lucci

Más de este autor

Estella Lucci
Estella Lucci

Nací en Rosario (Santa Fe) en 1963. A lo largo de los años recorrí distintos caminos: estudié Contador Público en la UNR, trabajé muchos años en una clínica médica como empleada administrativa y más de tres décadas en el comercio. Soy madre de dos hijas, Michelle y Valerie, que son una parte central de mi vida.

Soy lectora voraz, bibliófila y curiosa por naturaleza. Actualmente estudio en la Escuela Superior de Museología de la ciudad de Rosario, un espacio desde el cual sigo pensando los vínculos entre libros, cultura, memoria y experiencias compartidas.

Artículos:: 4

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *